A principios de 2007, Rusia mantenía aproximadamente 5.600 cabezas nucleares operativas para la dotación de misiles balísticos, aviones, torpedos y misiles de crucero, según el último dossier nuclear publicado en el Bulletin of the Atomic Scientists (1). Este dossier sobre Rusia -escrito por Hans M. Kristensen de la FAS y Robert S. Norris del NRDC-, desglosa el arsenal ruso en aproximadamente 3.300 cabezas nucleares para la dotación de armamento estratégico y 2.300 para la dotación de armamento táctico.
Además de cabezas nucleares operativas, el dossier estima que Rusia tiene un stock de aproximadamente 9.400 cabezas clasificadas como en reserva o en espera de ser desmanteladas, para un arsenal total de aproximadamente 15.000 cabezas nucleares.
La importancia del control de armamento
Rusia y EEUU, al parecer, han decidido no prorrogar el acuerdo START en 2009, fecha en la que expirará. El final del tratado tendrá un efecto significativo en el número de cabezas nucleares desplegadas en misiles balísticos intercontinentales –ICBMs- rusos. Rusia ya ha anunciado su intención de cambiar la cabeza nuclear cargada en sus ICBMs Topol-M.
De ser prorrogado el START, el arsenal ruso de cabezas nucleares estratégicas desplegadas probablemente disminuiría hasta aproximadamente 2.040 cabezas en 2015 y alrededor de 1.590 cabezas en 2030.
Una vez que el tratado expire, sin embargo, y los Topol-M estén equipados con MIRVs (2) de tres cabezas nucleares, el arsenal llegará a aproximadamente 2.210 cabezas en 2015. El despliegue de los Topol-M basados en silos parece que concluirá en 2020, en cuyo caso el nivel de cabezas nucleares se reducirá a aproximadamente 1.810 cabezas en 2030, dependiendo de las tasas de producción de misiles para la versión móvil del Topol-M (véase el gráfico a continuación).
El general Nikolai Solovtsov, comandante ruso de las Fuerzas de Cohetes Estratégicos, declaraba en diciembre de 2006, y de nuevo en mayo de 2007, que Rusia comenzará a sustituir la cabeza nuclear única de los misiles balísticos intercontinentales Topol-M por cabezas nucleares múltiples (MIRVs) después que el START expire en el año 2009. No especificó si esto será así tanto para el Topol-M basado en silos como para el móvil. Si solamente el Topol-M basado en silos es dotado de MIRVs, entonces Rusia tendría unas 2.140 cabezas nucleares estratégicas en 2015 y aproximadamente 1.690 cabezas nucleares desplegadas en 2030.
De acuerdo con los planes actuales Rusia se verá con unos 146 ICBMs para 2015, una reducción significativa de los 489 que tenía a principios de 2007, aunque menos de la mitad de los que planea tener EEUU para esa fecha. Los planes rusos también tienen en cuenta la postura de China, y la Fuerza Aérea de EEUU informaba en marzo de 2006 que trabaja en la puesta en marcha de un nuevo misil estratégico, que se puedan desplegar tanto en sistemas basados en tierra como en sistemas basados en el mar.
Rusia considera, al parecer, que ya no es necesario mantener el mismo número de cabezas nucleares que sus posibles adversarios, pero aún ve necesario contar con una importante fuerza estratégica. “Para nosotros -dijo el Presidente Vladimir Putin en mayo de 2006-, la idea de mantener el equilibrio estratégico se traduce en que nuestra fuerza estratégica de disuasión debe ser capaz de destruir a cualquier agresor potencial, independientemente del armamento moderno que este agresor posea”.
Rusia está actualmente, como los Estados Unidos, elaborando las decisiones que conformarán a largo plazo el tamaño y composición de sus fuerzas nucleares. Diecisiete años después de terminada la Guerra Fría, esas decisiones siguen estrechamente vinculadas al tamaño y composición de la postura nuclear estadounidense.
Putin propuso en junio de 2006 que el START fuera sustituido por un nuevo tratado, y advirtió que “el estancamiento que vemos hoy en ámbito del desarme es motivo de especial preocupación.” Aunque están en marcha conversaciones con Washington sobre la forma de administrar la relación estratégica después de 2009, START probablemente no se prolongará.
Los gobiernos de ambos países necesitan de modo urgente poner en marcha una nueva fase de control del armamento, que sustituya a la planificación nuclear sin limitaciones ni restricciones ad hoc actual, trabajando para encontrar el modo de llegar a un número muy reducido de cabezas nucleares con el objetivo a mediano plazo de que concluya la era nuclear.
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(1) Dossier original completo en formato PDF aquí.
(2) MIRV son las siglas de Multiple Independently Targeted Reentry Vehicles, o sea, “múltiples vehículos de reentrada dirigidos independientemente”, que permiten asignar varios objetivos a un mismo misil o aumentar la precisión y capacidad destructiva del misil sobre un objetivo. El tratado START II prohibe MIRVs en misiles balísticos intercontinentales.
