Balance nuclear China-EEUU. Informe 2006

Un informe de la Federation of American Scientists and Natural Resources Defense Council (FAS / NRDC), publicado en noviembre de 2006, titulado Chinese Nuclear Forces and US Nuclear War Planning (1), traza en sus 250 páginas el estado actual del arsenal nuclear chino y su probable futuro, revela el papel de China en los planes de guerra nuclear estadounidenses y analiza la simulación de una confrontación nuclear entre ambas potencias (2). Su principal conclusión es que el balance nuclear chino-estadounidense es dramáticamente desproporcionado a favor de EEUU y seguirá siéndolo previsiblemente en el futuro.

Aunque EEUU ha mantenido durante más de medio siglo amplios planes de ataque nuclear contra objetivos chinos, China nunca ha respondido con la construcción de grandes fuerzas nucleares propias y es poco probable que lo haga en el futuro. En consecuencia, las armas nucleares de China son cuantitativa y cualitativamente muy inferiores a sus correspondientes estadounidenses. En resumen:

El arsenal de China ronda las 200 cabezas nucleares en total, mientras que EEUU tiene cerca de 10.000. Para el año 2015, una vez que China haya desplegado una nueva generación de misiles balísticos y EEUU haya completado las reducciones previstas, China tendrá 220 cabezas nucleares y EEUU seguirá teniendo más de 5.000.

China tiene unos 20 misiles balísticos intercontinentales (ICBMs), capaces de llegar a EEUU continental. EEUU supera los 830 ICBMs -la mayoría con cabezas múltiples- que pueden llegar a China. En 2015, China tendrá -si las previsiones de la inteligencia estadounidense son acertadas- 75 misiles dirigidos prioritariamente contra EEUU, mientras que la fuerza nuclear estadounidense contará para entonces con 780 misiles en emplazamientos terrestres y navales.

• Se cree que China no tiene ninguna de sus fuerzas nucleares de largo alcance en estado de alerta. La mayor parte de los misiles balísticos de EEUU están en alerta máxima, listos para ser lanzados en cuestión de minutos tras recibir la orden de lanzamiento. Para el año 2015, a diferencia de hoy, China podría presumiblemente desplegar algunos de los misiles de largo alcance con cabezas nucleares instaladas, pero seguirían sin capacidad para lanzarlos rápidamente tras una alarma.

China tiene un único submarino estratégico (SSBN) y nunca ha realizado una patrulla de disuasión. Como resultado de ello, las tripulaciones de la nueva clase Jin (Tipo 094) de submarinos estratégicos, actualmente en construcción, tendrán que empezar casi desde cero a desarrollar las habilidades operacionales y los procedimientos tácticos que son esenciales si un elemento de disuasión naval ha de ser militarmente eficaz y estratégicamente útil. En comparación, los SSBNs de EEUU han realizado más de 3.600 patrullas de disuasión en los últimos 55 años. En 2005, EEUU llevó a cabo 44 patrullas, más de cuatro veces el número de patrullas de disuasión de todas las demás potencias nucleares juntas.

China podría ser capaz de construir dos o tres nuevos SSBNs a lo largo de la próxima década, pero serían muy vulnerables a las fuerzas antisubmarinas de EEUU. La fuerza naval estadounidense, en cambio, tiene 14 submarinos estratégicos, que ha desplazado en su mayor parte al Pacífico, donde operan con impunidad.

China puede tener un pequeño número de aviones con capacidad –secundaria- estratégica, pero que difícilmente podrían superar las defensas antiaéreas o el combate aire-aire de EEUU y sus aliados. EEUU emplea 72 bombarderos de largo alcance en misiones asignadas con bombas nucleares de gravedad y misiles nucleares de crucero de ataque a tierra.

China no tiene misiles de crucero nucleares, aunque la inteligencia de EEUU sospecha que podría desarrollar esa capacidad en el futuro. EEUU cuenta con más de 1.000 misiles de crucero nucleares para la dotación de aviones y submarinos de ataque.

china militar

Disparidad nuclear

El porqué de esta enorme disparidad chino-estadounidense hay que buscarlo en la Guerra Fría, durante la cual EEUU desplegó decenas de miles de cabezas nucleares destinadas a la URSS y, aunque muchas han sido retiradas, queda aún un número elevado de ellas.

Resulta evidente -simplemente en virtud del número de armas e instalaciones nucleares estadounidenses- que hoy sigue siendo Rusia lo que justifica el alto nivel de cabezas nucleares que mantiene EEUU. Una parte de la fuerza nuclear de EEUU apunta, no obstante, a objetivos chinos. Los expertos que elaboraron el informe encontraron un protagonismo chino mayor del esperado en las actividades estadounidenses de planificación de guerra nuclear y objetivos estratégicos. Al examinar muchos documentos desclasificados se sorprendieron al descubrir el amplio papel que ha desempeñado China en la planificación nuclear de EEUU a lo largo de los años y el elevado número y variedad de fuerzas nucleares que EEUU ha asignado a objetivos en China (3).

La disparidad también es evidente en el proceso de adquisición de armas en ambos países. China, a diferencia de EEUU o Rusia, ha tomado períodos de tiempo extraordinariamente largos para llevar nuevo armamento hasta el nivel operativo. Debido a una combinación de decisiones políticas y deficiencias tecnológicas, China no ha aplicado estos programas en las situaciones conyunturales oportunas y, en muchos casos, las armas resultaron obsoletas cuando fueron finalmente desplegadas. Incluso después del despliegue inicial, el crecimiento de las fuerzas adicionales ha sido muy lento. Es cierto que los chinos han estado trabajando en la mejora de sus misiles y submarinos durante los últimos 15-20 años, pero el ritmo de su modernización invalida una tras otra las previsiones anuales del Pentágono y empuja cada vez más hacia el futuro las fechas de su puesta a punto.

Al examinar los muchos documentos no clasificados o ya desclasificados de gobierno de EEUU a los que se hace referencia en el informe, sus autores también se sorprendieron por las exageradas y a menudo incoherentes previsiones que durante décadas realizaron los estadounidenses acerca de las armas nucleares chinas y sus sistemas de lanzamiento. Las estimaciones sobre el tamaño del arsenal nuclear chino estaban groseramente sobrevaloradas, a veces por varios cientos por ciento, y las fechas estimadas para la puesta a punto del nuevo armamento pecaron casi siempre de prematuras. Las causas por las que aparecen estos errores de estimación son la habilidad china para mantener sus capacidades ocultas, la tendencia de algunos analistas de la inteligencia estadounidense a exagerar sus conclusiones, y la inclinación general del Pentágono a asumir lo peor.

Esta propensión a exagerar la amenaza china lamentablemente sigue siendo evidente hoy en día. Por poner un ejemplo, la gran previsión de las agencias de inteligencia de EEUU, según la cual para el año 2015 la fuerza de misiles nucleares de China será de entre 75 y 100 cabezas nucleares orientadas básicamente contra EEUU, parece ser excesiva. La previsión se basa en un muy prematuro supuesto acerca del ritmo de despliegue del DF-31A, uno de los tres nuevos misiles balísticos de largo alcance en desarrollo en China. La inteligencia estadounidense estima que China habrá desplegado entre 40 y 55 de estos misiles para el año 2015, todos con cabezas nucleares simples, y 20 viejos DF-5A posiblemente con cabezas múltiples. Los analistas estadounidenses calcularon en sus pronósticos que los chinos desplegarían los primeros 10 DF-31A en 2005, pero que no fue así, y es difícil imaginar que la predicción para el 2015 se hará realidad (sobre todo teniendo en cuenta que el misil aún no se ha probado en vuelo).

Como quiera que sea la futura postura nuclear china (4), la forma en que estas dos potencias nucleares decidan coexistir e influirse mutuamente en el próximo decenio, tendrá repercusiones de gran trascendencia para la seguridad en la región Asia-Pacífico. Algunos indicios apuntan a un incremento de la tensión, a pesar de los recientes esfuerzos para aumentar los contactos militares directos entre los dos países.

_

(1) Ver original en inglés en: http://www.nukestrat.com/china/chinareport.htm

(2) Las simulaciones son sorprendentes porque revelan que tanto en el caso de un impreciso ataque de contravalor chino a las ciudades de EEUU, como en el de un ataque muy preciso estadounidense de contrafuerza contra instalaciones militares nucleares de China, el resultado sería de decenas de millones de víctimas. Concretamente, un ataque chino con 20 misiles balísticos causaría unos 40 millones de bajas y dejaría bajo la lluvia radiactiva grandes áreas de EEUU y Canadá, y un ataque nuclear estadounidense limitado y muy preciso contra los 20 silos de misiles balísticos de largo alcance de China, se traduciría en 11 millones de víctimas y una dispersión radiactiva a través de tres provincias chinas.

(3) Los informes desclasificados revelaron, por ejemplo, que durante el decenio de 1970, la mitad de las principales opciones de ataque nuclear del plan estratégico de la guerra nuclear de EEUU estaban destinadas a China.

(4) En el momento de publicar esta página (marzo de 2008), la FAS se hace eco del último informe anual del Departamento de Defensa estadounidense sobre el arsenal nuclear chino, que denuncia una aumento del mismo en un tercio desde 2006. Con todo los expertos de la FAS siguen considerando estas estimaciones gubernamentales exageradas e incoherentes en varios aspectos (ver sus comentarios aquí).

Muestra del incremento denunciado por el informe 2008 del DOD estadounidense:

arsenal chino 2008