Ideas
Una razón
Este blog surge por una preocupación -compartida por muchos- respecto a los desafíos que, en materia de política exterior, defensa y seguridad, el siglo XXI plantea a Europa. Asuntos de los que -por más trascendentes que sean para todos nosotros- los poderosos querrán dejarnos al margen.
Esta preocupación además crece paralela a una desconfianza cada vez mayor
- hacia nuestros líderes políticos en general, por su ineptitud para adoptar una posición común, fuerte y sobre todo independiente, y en particular hacia algunos gobiernos de la Unión Europea que parecen alinearse con intereses ajenos a Europa y que apuntan en dirección opuesta al proyecto europeo;
- hacia nuestros medios de comunicación, dependientes directa o indirectamente de poderes mediáticos y económicos ajenos –cuando no hostiles– a Europa, y
- hacia los centros de estudios internacionales que ya inundan Europa con sus análisis, objetivos y rigurosos sólo en apariencia, pero que en realidad, impulsados y/o financiados desde el exterior, realizan una labor de desinformación y propaganda antieuropea, burdas mentiras expuestas de forma erudita.
Tres ideas
Este no es un blog neutral. No somos imparciales: tomamos partido por unos y contra otros. Si algún incauto pacifista, antiimperialista o defensor de los derechos humanos cae aquí, que sepa que está en el sitio equivocado: nosotros somos europeístas, partidarios del uso de la fuerza cuando es necesario y de devolver al Estado su autoridad y soberanía frente a las “extralimitaciones” del individuo. Así que tampoco cabe aquí esa nueva marea neoliberal amiga de los neocons estadounidenses y sus guerras.
Para disipar cualquier duda aquí exponemos nuestras ideas básicas, tres, para ser exactos, y que son las siguientes:
1. Europa está en guerra.
Nunca como en la actualidad la paz estuvo más ausente de la escena internacional. Las resoluciones de Naciones Unidas se incumplen, se vetan o se interpretan según conviene, las leyes internacionales se violan, los tratados y acuerdos entre países no se respetan, las intervenciones militares se justifican con mentiras… y el terrorismo y la violencia social se juzgan con dobles raseros. Para los poderosos la paz ya ni es un bien deseable. En este desconcierto, nosotros percibimos Europa como el blanco de una serie de acciones hostiles, que atentan contra su soberanía, amenazan gravemente su estabilidad y frenan su proyecto de construcción política. Frente a esta realidad, no caben ya las actitudes ingenuas, conciliadoras y desmovilizadoras. Debemos asumir lo que ya advirtió el presidente de EEUU, George Bush, que “estamos en guerra”, y debemos actuar consecuentemente.
2. El enemigo es EEUU.
Consideramos que la relación de EEUU con Europa no es de “amigo y aliado” sino de rival y competidor desleal, incluso abiertamente hostil, como vimos en 2003 con la invasión de Irak, y también en sus críticas al proyecto Galileo, a una política europea de Defensa y Seguridad autónoma, en sus aranceles y medidas proteccionistas frente a nuestras exportaciones, en sus transgénicos, en su espionaje -recodemos el uso de la red Echelon para este fin-, en los secuestros y vuelos clandestinos de la CIA, en sus amenazas contra la Francia de Chirac, etc.
Los países de la Unión Europea tenemos un objetivo común: la consolidación de la Europa como potencia mundial. Los obstáculos en este camino responden a diversos factores, algunos generados por el propio proceso de ampliación y convergencia, otros en cambio responden a actuaciones deliberadas para impedir que se avance hacia aquel objetivo. Nosotros encontramos detrás de todas estas actuaciones los intereses de EEUU. Y por eso, cuando el presidente George Bush dice que EEUU está en guerra, debemos sentirnos aludidos todos, también los europeos.
3. El “casus belli”: intereses estratégicos contrapuestos.
La estrategia global de EEUU tiene un objetivo bien definido: mantener su hegemonía mundial valiéndose de su poder militar para controlar los recursos energéticos del planeta, sin los cuales esa hegemonía resultaría insostenible. Este objetivo choca frontalmente con el proyecto europeo: Europa necesita acceder a los recursos energéticos -que EEUU quiere controlar a toda costa- para consolidarse como potencia mundial. Todos los conflictos y tensiones internacionales deben interpretarse desde esta clave.
Europa se juega mucho -nada menos que su futuro- en esta confrontación que algunos quieren disimular pero que se hace cada vez más evidente. Y, tanto si el liderazgo frente al hegemonismo de EEUU lo conserva Francia, como si lo asume la Federación Rusa u otra nación europea, nosotros estaremos siempre de manera incondicional en el bando del europeísmo.