Ucrania, gobernada por corruptos, roba gas ruso a los europeos

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Los medios occidentales, nuevamente, vuelven a cargar contra Rusia, a la que acusan de dejar sin gas, justo ahora que hace tanto frío, a varios países europeos, y silencian, curiosamente, las maniobras mafiosas del gobierno ucraniano…

El caso es sin embargo tan obvio, la postura de Ucrania tan descaradamente arbitraria, ridícula y carente del más mínimo fundamento (1),  que pasma la desvergüenza con que la prensa –lo mismo El País que el ABC o cualquier otro exponente de la “prensa-basura” de este país- ha fabricado los titulares, de manera que al lector le quede la impresión de que los malos, una vez más, son los rusos…

Por eso creemos que vale la pena reproducir el texto de Félix Soria (2), periodista de La Voz de Galicia, que demuestra una lucidez en su análisis y una franqueza en su exposición totalmente fuera de lo común, y que no deja de sorprender dado el marcado sesgo antirruso del periódico gallego para el que escribe.

Kiev hace caja con su red de gasoductos

La historia se repite. El gobierno ucraniano acusa graves retrasos en los pagos del gas que importa de Rusia, fuente de la que depende casi al 100%. Al igual que hace dos años, Kiev –que acusa graves desajustes presupuestarios y sufre una Administración con altos grados de corrupción-  pretende que Rusia le venda gas a precios más bajos que los pactados internacionalmente, alegando para ello que los gasoductos cruzan su territorio, circunstancia por la que ya cobra un canon. Sin olvidar que los gasoductos fueron construidos gracias a las inversiones de varios consorcios y bancos extranjeros.

La respuesta de Rusia ha sido radicalmente lógica e inevitable: cortar el bombeo de gas a la red gasista ucraniana, lo que incluye los envíos a otros países europeos. Porque Ucrania, además de no pagar lo que consume, sustraía parte del carburante remitido a otros países compradores.

Las consecuencias derivadas del descaro ucraniano y la reacción rusa ya se dejan sentir en los países de la región de los Balcanes y, poco a poco, la escasez se puede extender a Austria, Italia e incluso a Alemania y Francia.

Esta semana la Comisión Europea y los dos mayores clientes de Gazprom, Alemania y Francia, han emplazado al Gobierno ruso a “cumplir los contratos firmados” y hacerlo sin tener en cuenta las ilegalidades de Kiev. La exigencia de Bruselas es curiosa porque, por un lado, omite que Ucrania no paga y roba gas ajeno. La Unión Europea (UE) mantiene la tesis de que Rusia “está obligada a negociar”, lo que no especifican Berlín, París y Bruselas es en qué debe ceder Moscú, porque negociar siempre exige ceder a ambas partes. ¿Acaso Rusia, según la UE, debe perdonar la deuda a Kiev, permitir que prosiga el robo de carburante y, además, suministrarle gas a bajo precio?

En cierto modo, Bruselas reconoce el supuesto derecho de un país, en este caso Ucrania, a recurrir a métodos propios de un chantajista para conseguir ventajas económicas.

Lógicamente, el presidente de la firma ucraniana Naftogaz (administradora de la red gasista) se ha mostrado dispuesto a negociar, nada tiene que perder y mucho que ganar gracias al chocante apoyo de la UE. Por su parte, los rusos suspendieron una reunión con representantes ucranianos que había organizado Bruselas para el pasado jueves; no obstante, a fin de evitar males mayores a los países perjudicados por Kiev, Moscú ha precisado que reanudará automáticamente el bombeo si el transporte a través de la red gasista ucraniana es controlado por un equipo de observadores internacionales que velaría por el cumplimiento de la legalidad. Posibilidad esta a la que, en principio, Ucrania se niega si entre los observadores figuran técnicos rusos. En fin, que Kiev -¡apoyada por la UE!- está empeñada en imponer la ley del embudo.

El presidente de la ucraniana Naftogaz, Oleh Dubyna, ha reconocido que entre Moscú y Kiev “sólo hay diferencias de carácter económico”. En resumen, Ucrania cobra por el uso de los gasoductos que construyeron otros, recibe compensaciones por ello y, además, quiere el gas más barato. Y la UE –con Alemania y Francia a la cabeza- cierra los ojos, presiona al país que exige cumplir la ley y apoya al ventajista. ¿Por qué? Porque en el contencioso influyen cuestiones geopolíticas que distorsionan y malean las relaciones económicas y comerciales.

Más claro: la UE acata la política de EE.UU., pues Washington –que de un tiempo acá ha desempolvado actitudes propias de la guerra fría- está interesada en debilitar a Rusia a cuenta de disputas totalmente ajenas al gas (léase Serbia-Kosovo, Georgia-Osetia, Kazajastán-Uzbekistán, etcétera).

El primer ministro ruso, Vladimir Putin, ha evitado mezclar asuntos y ha emplazado a la Comisión Europea a que respalde el pacto para controlar el tránsito del gas ruso por territorio ucraniano, al tiempo que advertía que sin observadores no se reanudará el suministro. La próxima semana será crucial, pues si Ucrania persiste en su chantaje, la UE pasará frío. Mucho frío.

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(1) Sobre el litigio gasístico ruso-ucraniano, ver:  http://sp.rian.ru/onlinenews/20090107/119389667.html Sobre el “extraño” comportamiento de Ucrania respecto a Rusia, ver:  http://sp.rian.ru/analysis/20081229/119206140.html

(2) El texto apareció en la edición impresa de La Voz de Galicia del domingo 11 de enero de 2009, dentro de la separata “Mercados” pág. 16. Sentimos no poder ofrecer un enlace electrónico.

3 comentarios para “Ucrania, gobernada por corruptos, roba gas ruso a los europeos”

  1. U235 Dice:

    He aquí un extracto de una entrevista de Efraín Chury Iribarne, de la radio uruguaya CX36 Radio Centenario, a James Petras. La entrevista se realizó el 2 de enero de 2006, durante la “primera guerra” del gas ruso-ucraniana, pero su análisis de la situación sigue siendo hoy plenamente válido.

    “…el problema con el gas para Europa occidental pasa varias cosas… Primero Ucrania ha pasado a ser un cliente de Occidente, particularmente de Estados Unidos. Antes pagaban sólo una quinta parte del precio mundial, recibían enormes subvenciones rusas por razones históricas y simpatías políticas. En el momento que Occidente interviene en Ucrania, gana el candidato pro-occidental, empieza a aproximarse a la OTAN, busca la adhesión a la Unión Europea… y todavía quiere recibir las subvenciones de cuando eran aliados soviéticos. Es una estupidez increíble. Entonces dicen que hay otros países como Bielorusia que siguen siendo subvencionados, pero no mencionan que [lo que Rusia exige a Ucrania] es el precio que paga Europa occidental, que es el bloque de países en el que ahora quieren integrarse los ucranianos. Incluso el precio en Europa occidental es todavía más elevado que el que los rusos exigen de los ucranianos…

    Y, obviamente, en esta situación los europeos salen perjudicados. Pero en parte es culpa de ellos mismos, porque se lanzaron a cambiar el gobierno y orientación de los ucranianos para ser mas dependientes o integrados con ellos, y ahora se quejan porque Ucrania quiere las dos cosas: quiere ser pro occidental, pro OTAN y también recibir enormes beneficios con petróleo y gas subvencionado ruso. Y no se pueden hacer las dos cosas, obviamente.”

  2. Juan Carlos (méxico) Dice:

    Rusia ha estado y estará en la mira de los consorcios transnacionales principalmente norteamericanos e ingleses para acabar de una buena vez con esta gran nación.

    Este acontecimiento no es más que un ejemplo de una de las tantas triquiñuelas que emplean estas engendros imperialistas para debilitar, satanizar y acabar con los “supuestos enemigos” de la humanidad, a los cuales los bautiza según la moda, ayer fundamentalistas, comunistas, tiranos hoy en día terroristas y al parecer nuevamente comunistas.

    La situación actual realmente es crítica ya que las acciones y medidas que se están fraguando contra Rusia son más que evidentes y Rusia lo sabe perfectamente.

    • U235 Dice:

      Tienes razón, Juan Carlos, y estamos totalmente de acuerdo contigo. Para nosotros no cabe ninguna duda que Rusia sigue siendo el enemigo número uno de EEUU. Aunque China e Irán, seguidas por la India y, en menor medida, algunos países centroamericanos, también están en su lista negra por resistirse a los intereses de la superpotencia o, mejor dicho, de la poderosa élite que se oculta tras esa superpotencia “aparente” que es EEUU. La realidad es que EEUU -su presidente, su gobierno, su fuerza militar- sólo tiene un poder prestado. Quienes realmente mandan allí -y en casi todo el resto del planeta- son la constelación consituida por el Council on Foreing Relations, la Trilateral Commission y el Bilderberg Club. Controlar los recursos petrolíferos de Asia Central y de Siberia es una asignatura pendiente para ellos…

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