Presidenciales en EEUU: cambiar para que todo siga igual
Las elecciones presidenciales en EEUU no tendrán lugar hasta el 6 de noviembre, pero ya es seguro que el candidato republicano será John McCain y el candidato demócrata será o Hillary Clinton o, más probablemente, Barak Obama.
En las elecciones de 1992, 1996 y 2000 los votantes estadounidenses no daban mucha importancia a la política exterior y se interesaban más por la economía y otros asuntos internos. Sin embargo, desde el 11S la política exterior ha vuelto a ser, como en tiempos de la Guerra Fría, un asunto electoral capital. La campaña actual es ya la más cara de la historia…
Los tres candidatos tienen al menos una cosa en común: la promesa de trabajar para cambiar la política exterior del país. Pero sabemos que en campaña los discursos y las promesas responden al “marketing” electoral que busca primero, de cara a la nominación, agradar a las bases del partido –más activas y comprometidas- y luego, para las elecciones propiamente dichas, también el voto de los moderados e indecisos. Por eso debemos ser cautos en nuestros juicios y augurios.
EL REPUBLICANO
John McCain es el candidato de mayor edad (cumplirá 72 años en agosto) pero también el de más experiencia en política exterior y en seguridad nacional, de la que ha hecho el eje principal de su campaña. Tiene fama de republicano heterodoxo, compitió con Bush en las primarias de 2000 y criticó su gestión de gobierno. Sin embargo, en política exterior coincide con la dirección trazada por Bush, y seguramente, si llega a la Casa Blanca, lleve a cabo la misma política, pero con otros métodos y otros hombres.
McCain es partidario de mantener la guerra abierta contra el terrorismo internacional –el islámico, en particular- y permanecer en Irak todo el tiempo que sea necesario. Este ex militar parece ir en serio…
En las primarias de 2000 McCain era el candidato preferido de los neoconservadores, y no Bush, al que apoyaron sólo tras su nominación y sobre el que pudieron influir realmente sólo a partir del 11S. Después, McCain compartió con los neoconservadores las críticas al secretario de Defensa Donald Rumsfeld por no haber enviado suficientes fuerzas a Irak. A finales de 2006, cuando cundía el pesimismo acerca de la situación militar en Irak y Rumsfeld se veía forzado a dimitir, McCain fue partidario acérrimo de enviar más soldados a Irak y desplegarlos de un modo más efectivo (1). La relativa eficacia de esta medida benefició enormemente la nominación republicana de McCain.
Pero quizá lo más inquietante de McCain es su posición respecto a Irán, que parece ser de confrontación. Su gira del pasado mes de marzo por Irak, Israel, Jordania Francia y Reino Unido, al frente de una misión del comité de defensa militar del Senado, aparte de tener un obvio interés electoralista, fue un mal augurio para la estabilidad de la región: en su viaje lo acompañó Joe Lieberman, judío ortodoxo y acérrimo pro-israelí, partidario de atacar a Irán, y al que algunos ven como vicepresidente si McCain llega a la Casa Blanca.
Se cree que en temas de política exterior McCain consulta a la flor y nata del belicismo estadounidense: expertos como George Shultz (2), Lawrence Eagleburger (3), Brent Scowcroft (4), Robert Zoellick (5) y James Woolsey (6), e intelectuales como Robert Kagan (7) y William Kristol (8). Su director de campaña para asuntos exteriores y de seguridad nacional es el ex consejero del Senado y del Departamento de Defensa, Randy Scheunemann (9).
LOS DEMÓCRATAS
Sería un error creer que la fuerte competencia entre Clinton y Obama refleja grandes diferencias en política exterior. Existen pero no son significativas. Ambos representan posiciones ampliamente consensuadas en las filas demócratas, tal y como las reflejan los élites del partido y las mayorías demócratas en ambas cámaras del Congreso.
Ambos coinciden en que se debe restablecer el liderazgo y la imagen internacional de EEUU, potenciar su presencia internacional, la diplomacia y el respaldo decidido a los derechos humanos, retirar las tropas de Irak, promover la paz en Oriente Medio y la creación de un Estado palestino, aprobar del Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares, vigilar e incentivar a Irán para que renuncie a las armas nucleares…
Hillary Clinton además de su mayor experiencia, mantiene otras diferencias con Obama. Aunque todos los candidatos en su carrera presidencial hacen escala en la sede del AIPAC, la organización pro-israelí más ultra, poderosa e influyente de EEUU, para garantizar amistad y lealtad eternas a Israel, Hillary parece más cercana al siniestro lobby sionista que su rival: ahora es partidaria de la retirada de Irak, pero en 2002 apoyó la guerra (10); cuando en 2003 visitó Israel fue recibida con un caluroso abrazo por Benny Elon, líder del partido xenófobo Moledet; y se muestra muy agresiva contra Irán: votó a favor de calificar a la Guardia Republicana de Irán como organización terrorista (mientras que Obama, ausente en la votación, se declaró en contra de esta resolución) y recientemente, en un congreso del AIPAC, prometió “arrasar Irán” si este país lanzara un ataque sobre Israel.
Entre sus principales asesores en materia de asuntos exteriores hay figuras importantes de la presidencia de Bill Clinton: la ex secretaria de Estado Madeleine Albright (11), el ex consejero de Seguridad Nacional Sandy Berger (12), el ex embajador ante la ONU Richard Holbrooke (13) y un alto funcionario en asuntos de Oriente Medio, Martin Indyk (14).
Barack Obama, el candidato más joven e inexperto -aunque quizás también el más carismático-, comparte en gran medida las posiciones de Clinton, pero con algunos matices. Se opuso a la guerra de Irak desde el principio. Quiere fortalecer los Estados débiles y ayudar a rehacer los Estados en situación de caos, reformar la ONU y promover la colaboración internacional. Y dice estar dispuesto a hablar directa e incondicionalmente con los líderes de Irán, Corea del Norte y Cuba.
En general, dentro y fuera de EEUU, se le considera pacifista y dialogante. Y podíamos suponerle ingenuo. Pero desde que en agosto del año pasado nada menos que el viejo Zbigniew Brzezinski (15) opostó públicamente por él, las posiciones de Obama en política exterior han adquirido otra profundidad, y nosotros creemos que otra dimensión…
Brzezinski se unía así a otros pesos pesados que apoyan a Obama como Lee Hamilton (16), Ted Sorenson (17) o David Ignatius (18), y su hijo Mark Brzezinski (19) entraba a formar parte del grupo que asesora a Obama, con la periodista Samantha Power (20) y expertos como el ex asesor de Seguridad Nacional, Anthony Lake (21), al ex director de Planificación de Política en el Departamento de Estado, Gregory Craig (22), al antiguo jefe de los negociadores en Oriente Medio, Dennis Ross (23), al experto en Europa, Ivo Daalder (24) y a la experta en África, Susan Rice (25).
EL FUTURO
El presidente George W. Bush vive sus últimos meses al frente del gobierno de EEUU con una agenda de temas pendientes por tratar, entre los que destacan la situación bélica en Irak y Afganistán, el proceso de paz en Oriente Medio y la crisis interna en Pakistán.
El bando republicano, dominado por la corriente neoconservadora, parece responder sólo a intereses económicos vinculados al petróleo y a intereses políticos vinculados a la seguridad de Israel. McCain, amigo de estos ultras, promete más de lo mismo: continuar e intensificar las guerras abiertas en Afganistán e Irak, a costa de sacrificar otros intereses estadounidenses, incluida la propia seguridad nacional que dice cuidar por encima de todo.
Pero los demócratas, Hillary Clinton o Barak Obama, no van a traer nada mejor. El estilo de los demócratas es distinto al de los republicanos pero el resultado final es muy similar: desestabilización y caos. Lo que los republicanos resuelven con guerras abiertas, los demócratas lo resuelven con operaciones encubiertas y subversión disfrazada de campañas en defensa de los derechos humanos. Detrás de los demócratas también hay poderosos resortes económicos pero son –esa es nuestra impresión- de mayor calado aún y de mayor amplitud, de alcance global podríamos decir, como corresponde al horizonte de intereses y fórmulas de ejercer el poder de instituciones como la Comisión Trilateral o el CFR.
Hillary Clinton seguiría los pasos de su marido, que ha sembrado de todo menos paz y diálogo en el mundo, y Barak Obama, si se deja guiar por personajes como el viejo Brzezinski, es posible que relaje la tensión en Oriente Medio pero también que la haga estallar en Asia Central, en las fronteras de Rusia o China. De hecho, Obama ha sido el único candidato que ha hablado de intervenir militarmente en Pakistán y Brzezinski afirmando que las propuestas de Hillary Clinton eran “demasiado convencionales”, nos sugiere una pregunta: ¿qué planteamientos “no convencionales” baraja entonces Obama que despiertan el interés del artífice del desastre soviético en Afganistán?
Los demócratas han prometido poner fin a la dependencia estadounidense de las importaciones de petróleo, pero, en un contexto de continuo aumento de la demanda y de su precio, si no lo importan ¿qué van a hacer? Quizá lo sepamos en noviembre. Eso y el para qué de otra de sus promesas: la modernización y el aumento de efectivos del Ejército y de los Marines…
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(1) Este incremento de fuerzas, conocido como “surge”, es algo más que un mero refuerzo táctico: forma parte un cambio de estrategia política para Irak –anunciada por Bush el 10 de enero de 2007 como “the New Way Forward (NWF)”- que significa básicamente la remilitarización de la situación iraquí.
(2) Durante su gestión como Secretario de Estado con Ronald Reagan, 1982-89, la diplomacia norteamericana se caracterizó por su agresiva política en América Central y Oriente Medio. Es partidario de guerra preventiva, pero también de emplear el libre comercio –y no el bloqueo- para cambiar régimen cubano.
(3) En su período como consejero para los asuntos de Yugoslavia (1989-92) fue controvertido porque negó las atrocidades atribuidas a los paramilitares serbios y al ejército yugoslavo en Croacia. En 2002 puso en duda la conveniencia de invadir Irak y en 2003 se opuso a extender la guerra a Siria o Libia, sin embargo es favorable a un ataque preventivo contra Irán.
(4) Consejero de Seguridad Nacional con Gerald Ford (1974-77) y con George H.W. Bush (1989-93). Entre 2001 y 2005 dirigió la secretaria presidencial de Inteligencia Exterior de George W. Bush. Aprobó la invasión de Afganistán pero siempre se opuso a la de Irak. Es miembro de la Comisión Trilateral, del Council on Foreign Relations (CFR) y del Center for Strategic and International Studies (CSIS), entre otras organizaciones.
(5) Es el actual director del Banco Mundial. Siendo representante de Comercio de EEUU (2001-05), dirigió la guerra contra la moratoria europea a la importación de transgénicos. Es miembro de la Comisión Trilateral y del CFR y habitual de las reuniones del Grupo Bilderberg. También es miembro del think tank Project for a New American Century (PNAC), que en 1998 envió una carta al presidente Bill Clinton en pro de la guerra contra Irak, objetivo que lograron uniéndose a la campaña de George W. Bush en 2000.
(6) Este experto en política exterior, asuntos estratégicos e inteligencia, director de la CIA entre 1993 y 1995, es miembro del PNAC. A las pocas horas de los atentados del 11S culpó públicamente a Irak. En 2006 pidió atacar a Siria.
(7) Fundó con William Kristol el PNAC en 1997 y es miembro del CFR. Acérrimo antieuropeo, teorizó sobre el carácter débil de Europa frente al carácter de EEUU, según él, fuerte y capaz de enfrentar los desafíos del siglo XXI.
(8) Es hijo del fundador del movimiento neoconservador estadounidense, Irving Kristol -un judío ortodoxo muy activo y vinculado al American Enterprise Institute y al CFR-, y como él destacado neocón. Fundó con Robert Kagan el PNAC en 1997. Es habitual de las reuniones del Grupo Bilderberg. Criticó a Bush por no ser bastante conservador y la gestión de Donald Rumsfeld como secretario de Defensa. Justificó el reciente ataque israelí sobre el Líbano y las sanciones a Irán.
(9) Miembro del PNAC y presidente de su comité para la Liberación de Irak. Consejero del secretario de Defensa Donald Rumsfeld.
(10) Esta fue la posición mayoritaria de republicanos y demócratas entonces. Como muchos cargos demócratas, Hillary Clinton cambió de posición y criticó cada vez más la forma en que la Administración Bush llevaba la guerra a partir de 2003, cuando la mentira de las armas de destrucción masiva se hizo evidente.
(11) Responsable de las sanciones económicas y los bombardeos sistemáticos contra Irak. Divulgó la mentira las armas de destrucción masiva iraquíes. Impulsó la colaboración con los terroristas albano-kosovares y los bombardeos de la OTAN sobre Yugoslavia.
(12) Consejero de Seguridad Nacional del presidente Bill Clinton (1997-2001), impulsó la operación Desert Fox y otros bombardeos sobre Irak y también los bombardeos de la OTAN sobre Yugoslavia.
(13) Supervisó personalmente la entrega de armas al ejército indonesio cuando éste invadió ilegalmente Timor Oriental y fue él también quien bloqueó la resolución de la ONU que denunciaba esta invasión.
(14) De origen judío, fue director de la AIPAC y fundador en 1984 con Barbi Weinberg –otro dirigente al AIPAC- del Washington Institute for Near East Policy (WINEP). Sirvió como embajador de EEUU en Israel en 1995-97 y 2000-01. Es miembro de la Brookings Institution desde 2001. Acérrimo pro-israelí y promotor de la guerra contra Irak, considera Irán una amenaza para la estabilidad de Oriente Medio.
(15) Profesor universitario de origen polaco y acérrimo anti-soviético. Considerado una eminencia en política internacional. Vinculado al CFR desde su doctorado en Harvard y fundador con David Rockefeller de la Comisión Trilateral, de la que fue su primer director. Como consejero de Seguridad Nacional del trilateralista presidente Jimmy Carter (1977-1981) financió y armó a los muyahidines afganos contra los soviéticos, reclutó a Osama Bin Laden, armó a Sadam Hussein e impulsó su guerra contra el Irán del ayatolá Jomeini.
(16) Experto en política exterior, pasó más de treinta años en el Congreso estadounidense y presidió la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara. Fue uno de los directores del Grupo de Estudio sobre Irak, del presidente Bush, y de la comisión nacional que investigó los atentados del 11S.
(17) Sorenson, asesor de John F. Kennedy y escritor famoso, reconoce en Barack Obama muchas de las cualidades que veía en Kennedy.
(18) Periodista y escritor. Analista de política internacional y gran conocedor de Oriente Medio. Actualmente es editor asociado y columnista del Washington Post.
(19) Doctorado en ciencias políticas en Oxford. Desde 1999-2001 sirvió en la administración Clinton como director de asuntos Rusia-Eurasia (y luego Europa sudoriental) del Consejo de Seguridad Nacional, participó en los programas de “democratización” de la región.
(20) Joven periodista ganadora de un Pulitzer, considerada la gurú en política exterior de Obama.
(21) Fue asesor de política exterior de varios presidentes y candidatos presidenciales demócratas, y sirvió como consejero de Seguridad Nacional con el presidente Bill Clinton de 1993 a 1997. Se le considera artífice de final de la guerra de Bosnia.
(22) Famoso abogado muy vinculado a los Clinton. Reclutado como asesor en 1997 por la secretaria de Estado Madeleine Albright, se encargó entre otras cuestiones de estudiar la represión china en el Tíbet. En 1998 Bill Clinton lo nombró su asesor personal y lo puso al frente del equipo encargado de su defensa en los juicios que tuvo que afrontar.
(23) Sirvió en el Departamento de Estado en tiempos de George HW Bush y fue el coordinador especial para Oriente Medio del presidente Bill Clinton. Es el responsable del papel jugado por EEUU en le proceso de paz en esa región durante 12 años. En la actualidad es consejero del WINEP, institución impulsada por la AIPAC.
(24) Experto en temas de seguridad, armas nucleares y no proliferación, fue director de Asuntos Europeos en el consejo de Seguridad Nacional (1996-96) con el presidente Bill Clinton y responsable de coordinar la política de EEUU hacia Bosnia. Actualmente es miembro de la Brookings Institution.
(25) Fue subsecretaria de Estado para Asuntos Africanos (1997-2001). Vinculada a la Brookings Institution y a otras organizaciones, también es miembro del CFR.

Lunes, 26 Mayo, 2008 a las 12:22 pm
“Más vale malo conocido que bueno por conocer”, con este dicho popular se puede resumir la posición de algunos analistas rusos. Alexandr Konoválov, director del Instituto de Evaluaciones Estratégicas, se manifiesta “firmemente a favor de McCain”. Considera preferible la -según él- predicibilidad de una administración republicana frente a una demócrata. “No necesitamos que EEUU nos ame, necesitamos saber cómo se portará “, añadió. Y recordó que Rusia siempre prefirió a los candidatos demócratas y que, sin embargo, fueron ellos los que plantearon las mayores dificultades a Rusia… [ Visto en Ria Novosti, aquí ]