Hoy se conmemora el alzamiento de los españoles contra las tropas napoleónicas en 1808, iniciando lo que se conoce en España como “Guerra de la Independencia”.
Todos sabemos cómo empezó y cómo acabó aquello. Poco más se puede añadir. Quizás puntualizar -como podemos leer en la Wikipedia- que “no se trató de la rebelión del estado español contra los franceses, sino la del pueblo español contra el ocupante tolerado -por indiferencia, miedo o interés- por buena parte de la administración española” (1).
Los españoles adoptaron, contra el poderoso ejército imperial de entonces, un nuevo sistema de lucha: la guerra de guerrillas, en la cual grupos de poca gente, conocedores del terreno que pisan, hostigan con rápidos golpes de mano a las tropas enemigas, para disolverse inmediatamente y desaparecer en los montes. Estas tácticas guerrilleras servirían sobre todo para desgastar y debilitar el esfuerzo de guerra napoleónico.
No sabemos si el heroísmo de los españoles (2) y sus aliados ingleses hubiera bastado para expulsar al invasor. Sí sabemos que la campaña que Napoleón emprendió contra Rusia fue decisiva para debilitar su fuerza en la España insurgente.
Ayer, un país con una historia corta y un desprecio enorme por la larga historia de los demás, EEUU, celebraba el 5º aniversario del “final” de la guerra de Irak, una guerra que sin duda los iraquíes del futuro recordarán como su “Guerra de la Independencia”. Aún no la han ganado, pero tarde o temprano lo harán. De momento al invasor su ambición le ha costado 4.000 vidas, 30.000 heridos y 3.000 millones de dólares. Y hay quien dice que para este aprendiz de Napoleón, que ha sido George Bush, Irán podría ser su “Rusia”.
Otro apunte para la reflexión: en 1808 las clases cultas y poderosas españolas dudaron de qué parte ponerse, las clases populares no y prefirieron luchar contra el invasor extranjero, contra el poderoso ejército imperial de Napoleón -en una guerra que hoy llamaríamos “asimétrica”-, a pesar de que aquel había traído consigo las ideas revolucionarias de la Ilustración francesa y de que, con su victoria sobre el mismo, propiciarían el regreso del absolutismo borbónico… ¿No dice nada esto a quienes defienden las “injerencias humanitarias” para “cambiar regímenes” y “democratizar” sociedades, pasando por encima del respeto a la libertad colectiva de los pueblos?
De aquel episodio, nosotros nos quedamos con aquellos versos del poeta J.B. Arriaza, escritos en 1810:
Día terrible, lleno de gloria,
Lleno de sangre, lleno de horror,
¡Nunca te ocultes a la memoria
De aquel que tenga patria y honor!
Este es el día en que con voz tirana
«¡Ya sois esclavos!» la ambición gritó;
Y el noble pueblo, que le oyó indignado,
«¡Muertos, sí», dijo, «pero esclavos, no!»
El hueco bronce, asolador del mundo,
Al vil decreto se escuchó tronar;
Mas el puñal, que a los tiranos turba,
¡Aun más tremendo comenzó a brillar!
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(1) De hecho, la entrada de las tropas francesas se había hecho legalmente, al amparo del Tratado de Fontainebleau (27/10/1807), cuyos límites sin embargo pronto vulneraron, excediendo el cupo permitido y ocupando plazas que no estaban en camino hacia Portugal, su supuesto objetivo. Además, el propio Fernando VII había exigido al abandonar España obediencia a la autoridad francesa.
(2) ) A los españoles no los detuvo la represión brutal del general Murat en 1808, pero después con el gran despliegue de la Grande Armée y Napoleón a su cabeza, llevaron las de perder hasta 1812.

Viernes, 2 Mayo, 2008 a las 9:24 pm |
Excelente el articulo que escribiste hoy 2 de Mayo.. Me gustaria saber de donde sos ,yo tengo mi blog tambien, y trato de hacer lo que puedo.. Pero me parece que tenemos intereses parecidos, por lo que leo escribis mucho sobre armamentos nucleares, actualdiad internacional y compartis mi opinion sobre eeuu
Viernes, 2 Mayo, 2008 a las 10:12 pm |
Excelente artículo!
Domingo, 4 Mayo, 2008 a las 9:37 am |
Los autores y responsables del blog somos españoles, europeístas, interesados de un modo especial por todo cuanto afecta a Europa, pero también por lo que ocurre en el mundo (nos interesaría mucho conocer la perspectiva latinoamericana respecto a la actualidad internacional). Nuestro blog se expresa en lengua española por lo que toda la comunidad hispanohablante está invitada a leer y escribir sus comentarios. Nuestras ideas básicas son públicas y todo el mundo es libre de adherirse o no a las mismas.
Martes, 6 Mayo, 2008 a las 3:54 pm |
Me ha gustado el articulo [buena analogía], pero hay un error, que es común en los libros de historia. La guerrilla es el termino que inventamos, pero no creamos ese estilo de lucha.
Puede que lo inventasen los celtiberos al iniciarse la romanización de la península, puede que fuesen los judios como dice la Biblia. Pero es bastante más antigua esta estrategia de guerra.
P.D. Según la wikipedia el primer uso se hizo en Persia cuando Alejandro Magno iba a cumplir los sueños de papa y acabo en el Índico.
Martes, 6 Mayo, 2008 a las 9:09 pm |
Quizás tengas razón, Laurel. Podemos encontrar ejemplos de enfrentamientos, desde la más remota antigüedad, en los que se emplearon tácticas que hoy llamaríamos “guerrilleras”. No obstante, creemos que el concepto moderno del término parte, ciertamente, de la rebelión anti-napoleónica española. Y, en cualquier caso, en la actualidad la guerra de guerrillas se inscribe más bien en un “plan estratégico” que recurre, para enfrentarse a un ejército convencional, a grupos mínimamente organizados, disciplinados, coordinados entre sí y convenientemente armados, que presentan ciertas ventajas tácticas frente a aquel. Y esto dista ya mucho de los ejemplos que propone la Wikipedia…
Domingo, 11 Mayo, 2008 a las 10:30 pm |
Juan Carlos I es el nuevo Fernando VII.
http://sinblancaporelmundo.wordpress.com/2008/05/11/majestad-usted-chochea/
Lunes, 12 Mayo, 2008 a las 11:21 am |
Preferimos no entrar en este asunto, que cae fuera de la temática -internacional- del blog. De todos modos creemos que no es muy justo que responsabilices al rey Juan Carlos de algo que no está en sus manos cambiar. Puede no gustarte nada en absoluto el rumbo que están tomando las cosas en España, pero ni el rey, ni la iglesia, ni el ejército, ni tampoco la prensa, los bancos, los círculos intelectuales o las mafias, pueden cambiar lo que decide la mayoría de los españoles en las urnas. No sabemos si el rey Juan Carlos es otro Fernando VII, pero estamos seguros de que los españoles de hoy no son los de aquella época.
Miércoles, 14 Mayo, 2008 a las 1:39 pm |
Buen post coincido plenamente, pero se puede valorar el levantamiento popular de diversas maneras. Yo lo considero contraproducente ya que provocó una guerra terrible que arruinó aun más las arcas del estado, empobreció a la gente y se dió marcha atrás. Lo más destacable fue para mi las cortes de Cádiz.
Viva la Pepa.
http://siegapepino.blogspot.com/
Jueves, 15 Mayo, 2008 a las 11:58 am |
Creemos que tienes razón, Kostas, que aquel levantamiento trajo innegables consecuencias negativas, algunas de las cuales indicas tú. Durante muchos años se vio sólo el aspecto heroico y patriótico de aquel episodio. Luego, los historiadores han revisado el papel de unos y otros. Por ejemplo, de los “afrancesados” -antes considerados casi traidores-, a los que han rehabilitado y reconocido su contribución al progreso de la sociedad española.
Arturo Pérez-Reverte llega a decir que los madrileños lucharon en “el bando equivocado”. Extraemos la cita:
“Mi conclusión es que ¡maldito día! El Dos de Mayo es una losa que aún nos pesa. Es el día en que el instinto, el coraje, el fanatismo, el valor, el patriotismo, el ansia de rapiña, el deseo de venganza, lo noble y lo innoble produjeron un proceso que trajo consecuencias terribles para España. Los madrileños luchan en el bando equivocado ese día. Para restituir el viejo orden, casposo, ruin. Esa épica callejera nos metió en una pesadilla que arrastramos hasta hoy, ahí nacen las dos Españas. Insisto: ¡maldito sea el día! El drama del Dos de Mayo no es sólo el de los 400 muertos españoles censados. Es el de la inteligencia, el drama de los lúcidos. De la gente que sabe que la razón, el progreso, está del lado de los franceses, que el futuro es ése. Y que combatir a los franceses es defender a unos reyes incapaces y a unos curas fanáticos. La familia real, española, esos Borbones, eran lo más abyecto, despreciable y vil de Europa. Por eso mucha gente se quedó en sus casas. Por eso luchó quien luchó y no luchó quien no luchó. Moratín, Goya, Blanco White… Qué día más terrible cuando el bando del honor se contrapone abiertamente a todo lo que quieres y en lo que crees.”
[ Ver entrevista completa en El País ]
No queremos entrar en un debate de eruditos. Nosotros simplemente usamos el conocido -y quizá entrañable- acontecimiento histórico para suscitar la reflexión sobre dos cuestiones de actualidad: una, la legitimidad -o no- de la violencia insurgente contra una fuerza ocupante, y otra, la legitimidad –o no- de la “injerencia humanitaria” que EEUU y sus otros países occidentales emplean desde hace décadas para justificar intervenciones militares fuera de sus territorios, y que podríamos plantear así: ¿debemos dejarnos invadir y ocupar militarmente por otros países para progresar socialmente, para instaurar una sociedad más igualitaria y democrática? ¿o esos países deben respetar nuestra soberanía, nuestra evolución cultural y social, nuestro propio ritmo histórico?