La ONU siembra el caos en Kosovo

patriotas serbios

Mitrovica, localidad situada al norte de la provincia serbia de Kosovo, volvió a ser escenario el pasado 17 de marzo de violentos enfrentamientos justo cuando se cumplen cuatro años de los progroms contra los serbios de Kosovo y justo un mes después de la proclamación unilateral de independencia por parte de los líderes albanokosovares.

Represión y provocación

Los hechos comenzaron cuando centenares de agentes de la UNMIK (policía de la ONU) y soldados de la OTAN, desalojaron a los manifestantes serbios que llevaban tres días encerrados en el principal tribunal de la ONU en Mitrovica. Las fuerzas internacionales detuvieron a medio centenar de personas, que no opusieron resistencia, y retiraron la bandera serbia del edificio. En el momento en que salían al exterior, una multitud de civiles bloqueó la carretera y se enfrentó a ellos, que respondieron con disparos, gases lacrimógenos y granadas aturdidoras. La multitud consiguió interceptar dos vehículos y liberar a los serbios que iban en su interior. A lo largo de esa mañana se registraron incidentes por toda la ciudad. La represión de las fuerzas internacionales provocó más de un centenar de civiles heridos. Varios policías también resultaron heridos (uno de ellos moría al día siguiente).

La situación empezó a calmarse después de que la UNMIK recibió la orden de retirarse del norte –de mayoría serbia- de la ciudad y cediera el control a los soldados de la OTAN, que patrullan desde entonces las calles con la orden de “disparar para restaurar el orden”. Un portavoz de la organización militar pro-estadounidense, James Appathurai, aseguró que sus fuerzas responderán “con firmeza”. El tribunal de la ONU está ahora custodiado por vehículos acorazados y carros de combate. Helicópteros y aviones sin piloto sobrevuelan la ciudad.

Protestas serbias

El presidente serbio, Boris Tadic, pidió a la UNMIK y a la OTAN que se abstengan de hacer un “uso excesivo de la fuerza” para contener a los manifestantes de Mitrovica. Lo mismo que el ministro serbio para Kosovo, Slobodan Samardzic, quien, además, exigió la inmediata puesta en libertad de todos los serbios detenidos en Mitrovica durante la operación. Samardzic acusó a las fuerzas internacionales de haber provocado con su prepotencia y excesiva violencia la reacción de los serbios en las calles de la ciudad. Asimismo, aseguró que la operación de desalojo fue ordenada por el jefe de la MINUK, Joachim Ruecker, a instancias de los líderes albanokosovares.

Cinismo euroatlántico

La presidencia eslovena de la Unión Europea expresó “su pleno apoyo a los esfuerzos conjuntos de la Policía de la MINUK y las fuerzas de la OTAN para restaurar la ley y el orden”, olvidando que la ley y el orden impuestos por el Consejo de Seguridad de la ONU, en su Resolución 1244, establecen que Kosovo es una provincia de Serbia bajo control de la ONU y que las fuerzas internacionales están allí para evitar los enfrentamientos y para no tomar parte en ellos y mucho manos para hacerlo a favor de unos contra los otros.

El colmo del cinismo lo alcanzó, como siempre, el alto representante para la Política Exterior y la Seguridad Común de la Unión Europea, Mr. Javier Solana, que advirtió que “la violencia no conduce a ninguna parte” cuando, precisamente, la violencia que él ordenó en marzo de 1999 contra la extinta Yugoslavia sirvió muy bien a los intereses geopolíticos de EEUU y la violencia de sus amigos terroristas del UÇK sirvió muy bien a sus planes secesionistas para Kosovo.

Aniversario de los progroms de 2004

Los disturbios del pasado 17 de marzo en Mitrovica coincidieron con el cuarto aniversario de los progroms de Kosovo, los peores incidentes registrados desde que la provincia serbia pasó a control internacional en 1999 (1). En 2004, una ola de violencia contra la minoría serbia se extendió desde el sur de Mitrovica a otras partes de Kosovo, que se saldó con 19 muertos, un millar de heridos y más de 800 casas serbias y 34 iglesias ortodoxas destruidas o quemadas. Unos 4.000 serbios se vieron obligados a huir de Kosovo.

Rusia: la esperanza serbio-europea

Serbia ha empezado a “realizar consultas con Rusia sobre las acciones conjuntas a desarrollar para poner fin a los actos de violencia que se cometen contra los serbios en Kosovo”, según declaró el primer ministro serbio Vojislav Kostunica con motivo de los choques masivos entre fuerzas de UNMIK y la OTAN y los serbios de Mitrovica del pasado 17 de marzo. Ya antes de la declaración de independencia, el embajador ruso en Bruselas, Vladímir Chizhov, había advertido de que las fuerzas de la ONU en Kosovo estaban para proteger a los kosovares y “no para atacar a los serbios”. Y a los pocos días de la declaración, el representante de Rusia en la OTAN, Dmitri Rogozine, advertía de que su país podría utilizar “una fuerza armada” si la OTAN o la Unión Europea desafiaban a la ONU excediendo su mandato en Kosovo (como ocurriría si actuaran en defensa de un autoproclamado “estado” en esta provincia serbia).

Resulta alentador que la República de Serbia y la Federación Rusa estén valorando la posibilidad de actuar conjuntamente contra el caos sembrado por la incoherencia de la ONU, la traición de la Unión Europea, las ambiciones de EEUU y los crímenes (2) y los turbios negocios de los líderes albanokosovares.

Lo más interesante para ambos países sería que Rusia desplegara sus propias fuerzas en Kosovo para garantizar de un modo efectivo la estricta aplicación de la Resolución 1244 de la ONU, y que, pensando a más largo plazo y en clave estratégica, negociaran la firma de un acuerdo bilateral para establecer en el centro de Serbia una gran base militar permanente, rusa o ruso-serbia, para el control y seguimiento de las fuerzas de la OTAN en la región (3).

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(1) Sin contar que entre junio y julio de 1999, inmediatamente después de quedar Kosovo bajo control internacional, los albaneses que se habían refugiado en Albania y Macedonia regresaron y más de 200.000 kosovares no albaneses (la mayoría serbios) abandonaron la provincia.

(2) Resulta altamente ilustrativo que en cuatro años, de 2004 a 2008, el gobierno separatista de Kosovo haya elegido para el cargo de primer ministro a tres líderes terroristas del UÇK: Ramush Haradinaj (2004), Agim Ceku (2006) y el actual Hashim Thaçi (2008). Bajram Kosumi, primer ministro en 2004 tras la dimisión de Haradinaj, no militó en el UÇK pero defendió sus masacres en la prensa.

(3) De momento, donde parece progresar la alianza ruso-serbia es en el ámbito energético, pues según informó el ministro serbio de Energía y Minería, Aleksandr Popovic, ya hay fecha límite para la constitución de la empresa ruso-serbia que se encargará de construir el tramo por territorio serbio del proyectado gasoducto South Stream: 25 de mayo de 2008. Popovic aseguró que el acuerdo energético con Rusia será suscrito después de que sea formado el nuevo parlamento serbio tras las elecciones convocadas para el 11 de mayo.

Rusia y Serbia firmaron el 25 de enero un acuerdo en materia de petróleo y gas que prevé, además del tendido del gasoducto, la construcción de un depósito subterráneo de gas en Serbia.

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