En septiembre de 2005, el entonces canciller alemán Gerhard Schroeder y el presiente ruso Vladimir Putin, concretaron la iniciativa para la construcción de un gasoducto de 1.200 kilómetros de longitud a través del Mar Báltico ruso, desde Viborg a Greifswald. En el proyecto participan el gigante ruso Gazprom y las empresas alemanas BASF y E.ON. Después de abandonar la cancillería Schroeder continuó trabajando en la iniciativa germano-rusa en calidad de presidente del consejo interventor de North European Gas Pipeline Company (NEGP), del consorcio constructor.
Según Schroeder, el proyecto energético significará inversiones de 2,5 mil millones de euros. “El GNE no sólo es vital para Alemania –aseguró el ex canciller-, sino también para toda Europa, que demanda cada vez más energía mientras la disposición de otras fuentes es aún precaria.”
Según la misma NEGP, la capacidad inicial de transporte será de 27,5 mil millones de metros cúbicos de gas por año. En la segunda fase esa capacidad se elevará a 55 mil millones de metros cúbicos. El Gasoducto Báltico cubrirá así un 10% de la demanda europea. El proyecto logró interesar a empresas de otros países, como Finlandia, Gran Bretaña y Holanda, que sufren desde 1999 el agotamiento de la riqueza en hidrocarburos del Mar Báltico.
Con la construcción del Gasoducto Noreuropeo, Europa gana una batalla en el campo energético y los consorcios estadounidenses la pierden (sus planes se torcieron definitivamente cuando en 2006 Rusia les negó, a favor de Europa, el acceso al gas natural del enorme campo de Shtokman).
“El Gasoducto Noreuropeo cambiará las coordenadas políticas”, vaticinó la prensa alemana. Con la construcción de la gigantesca obra, Alemania y Rusia sellan un acuerdo binacional con consecuencias internacionales geopolítico-económicas. El 51% de la empresa le pertenece a Gasprom, por Rusia, y el 49% se lo reparten consorcios alemanes.
No es de estrañar que se opongan y critiquen la construcción del Gasoducto Noreuropeo Ucrania, Bielorrusia, Polonia y los Países Bálticos, todos ex comunistas convertidos en sumisos instrumentos de EEUU: cuando en 2010 –según lo previsto- esté contruido el GNE, los gasoductos que discurren a través de Ucrania y Bielorrusia perderán todo su valor estratégico y con ello la capacidad de estos países de servir –con sus precios, aranceles y chantajes- a los intereses geopolíticos de EEUU contra Rusia y, hoy sobre todo, contra toda alianza ruso-europea.
Desde 2005, estos países no han cesado en su intento de hacer fracasar el gasoducto Noreuropeo, más conocido actualmente como Nord Stream, alertando de un posible impacto negativo sobre el fondo marino e incluso denunciándolo como “amenaza a la economía y seguridad de los países de la región”. Nacionalistas -o sea, pro-americanos- de los Países Bálticos y Finlandia, reclamaron formalmente a la Unión Europea que paralizara sin más el proyecto. Polonia lo acusó de ser una nueva versión del pacto “Molotov-Ribbentrop”… Bielorrusia dijo que “cualquier cosa podría suceder” con esa tubería tendida en el fondo marino sobre un montón de municiones sin explotar desde la Primera y la Segunda Guerras Mundiales… Noruega objetó que el gasoducto sería un riesgo para el tráfico marítimo de la zona… Incluso algunas voces pidieron llevar a Schroeder ante la justicia…
Lo que estos países pretenden es presionar y forzar a Rusia a que tienda el gasoducto por tierra a través de sus territorios (justo lo que pretendía evitar). Los países de tránsito perciben no solo cuantiosos medios por el bombeo de gas sino asimismo, como han mostrado en 2006, la posibilidad de influir en el suministro de gas ruso a Europa. El Gasoducto Noreuropeo tendido por el fondo del Báltico les priva de esta arma y ellos seguirán dando guerra.
Amenazas aparte, fueron muy favorables los calificativos para el mencionado gasoducto que algunos incluso consideran “el negocio del siglo”. Probablemente, si se tiene en cuenta una de las decisiones más sensacionales del acuerdo: la moneda en la que se comerciará será el euro y no el dólar estadounidense. Una medida que parece inofensiva, toda vez que es negocio de compra-venta binacional. Pero recordando que el dólar es la moneda mundial de las transferencias de hidrocarburos, dicha jugada cobra peso estratégico.
Desde que EEUU perdió terreno tras el desmantelamiento del consorcio mafioso Yukos, su socio, Moscú comenzó una acelerada carrera por recuperar el control directo de sus recursos.
A ello se suma que Rusia está llevando a cabo otra medida sustancial que no sólo fortalece su posición como potencia energética mundial sino que puede tener un efecto contagioso de impredecibles efectos: el euro destrona la primacía del dólar como moneda de reserva de Rusia. El plan de Moscú es crear paridad entre las dos monedas. Lo que suena muy lógico, es realmente un certero golpe al predominio monetario de EEUU. Por cierto, el último que intentó relegar el dólar estadounidense fue Saddam Hussein…
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Este artículo pretende dar a conocer un proyecto vital para Europa, tal como lo concibieron sus promotores hace algunos años. Para seguir su evolución día a día visitar la web http://www.nord-stream.com/

Martes, 5 Febrero, 2008 a las 2:52 pm |
e verdad uno certero golpe de rusia e europa contra el eeuu,no es verdad!!!
Martes, 5 Febrero, 2008 a las 6:49 pm |
No estamos seguros de qué quisiste decir… ¿podrías argumentar tu afirmación?
En cualquier caso, nosotros creemos que este gasoducto, de concluirse sin apartarse demasiado del proyecto original, sí será un duro golpe para los intereses estratégicos de EEUU en “Eurasia”, como la llamaría Brzezinski (del que trataremos en otro post). Basta con saber cuál es la postura de los analistas estadounidenses, qué empresas y gobiernos, en Europa, están a favor y qué empresas y gobiernos están en contra, luego sólo tienes que saber cuál es su postura respecto a la relación EEUU-Europa y su relación o su postura respecto a la OTAN… Y podrás extraer tus conclusiones: seguro que te sorprendes.
Pero, ¡claro que puede no ser un duro golpe! …si fracasa. Y, lamentablemente, no sería la primera vez que una iniciativa europea fracasa ante la reacción estadounidense (o pro-estadounidense, que también existe y es muy fuerte). La victoria nunca está asegurada. Pero esto también es válido para el enemigo.
Martes, 5 Febrero, 2008 a las 7:37 pm |
Hola: enhorabuena por vuestro trabajo. Ahora hay que ver que pasa con el South Stream a su paso previsto por Serbia, tras las últimas elecciones. En principio a día de hoy Rusia no reconocerá a Kosovo, pero ¿que pasará con el gaseoducto?
Jueves, 7 Febrero, 2008 a las 1:39 am |
Esto otro megaproyecto de Gazprom arrancó en 2007 firmando un memorándum de entendimiento con la empresa italiana ENI, para bombear gas ruso a Italia. El nuevo consorcio, South-Stream AG, quedó registrado en Suiza, el pasado 18 de enero. Ese mismo día entraba en el proyecto Bulgaria con su empresa Bulgargaz.
Aún está pendiente del estudio de viabilidad, a realizar por ENI este año. Está previsto construirlo en tres años, una vez superados todos los trámites, de modo que pueda empezar a funcionar en 2013.
El proyecto prevé construir un gasoducto de 900 kilómetros por el lecho marino del Mar Muerto, desde la estación rusa de Berogovaya, en la costa oriental, hasta cerca de la ciudad búlgara de Varna, en la costa occidental. Desde allí continuará por el sudoeste, a través de Grecia y el Adriático, hasta el sur de Italia. Una ruta alternativa sería la noroeste, a través de Rumanía, Hungría y Eslovenia, hasta el norte de Italia. Esta ruta alternativa tendría un ramal hasta Austria y atravesaría también el norte de Serbia y Croacia.
Aún no se ha decidido qué ruta construir. Gazprom incluso ve posible construir ambas. En todo caso, la decisión se tomará este año y conforme a criterios de mercado.
El pasado 25 de enero Rusia brindaba a Serbia la posibilidad de unirse al proyecto. Con la reelección Boris Tadic como presidente de Serbia la propuesta queda en el aire. Tadic es partidario del acercamiento a la Unión Europea, pero no acaba de aceptar la independencia de Kosovo, algo que aparte de los serbios sólo rechaza Rusia. Rusia no va a cambiar de postura pero ve casi inevitable la independencia de Kosovo –no puede impedirlo y menos si finalmente los serbios ceden- y tiene preparada una serie de medidas para cuando esto ocurra. No ha revelado en qué consisten ni si algunas están relacionadas con el proyecto South Stream a través de Serbia.
El gasoducto turco-europeo “Nabucco” proyectado para 2009-2013, y considerado como rival de los gasoductos rusos, también atravesará Serbia en su ruta hacia Austria, pero sus promotores –cada vez menos seguros de su rentabilidad- decidirán este años si continúan adelante o abandonan.
En resumen: creemos que es prematuro prever qué pasará y con qué consecuencias. Hay muchos intereses en juego: comerciales, políticos y geoestratégicos.