Irán, ¿una amenaza?

Iranies

Nada mejor para inaugurar este blog que una opinión contracorriente. Y es que la prensa occidental se muestra unánime en su crítica a los planes nucleares iraníes, sean éstos militares o -como ellos insisten- simplemente civiles. Pero ya sabemos dónde nacen las fuentes de información occidentales y a qué intereses sirven… (sí, lo habéis adivinado: de EEUU y a EEUU). Nosotros, que queremos servir exclusivamente a Europa, opinamos que:

1. Irán es un país soberano y tiene derecho como cualquier otro a dotarse de la tecnología que considere oportuna para satisfacer sus necesidades no sólo energéticas sino también de defensa y seguridad. No se puede impedir a Irán lo que se permite a Israel, India o Pakistán.

2. Irán es un país que vive bajo la amenaza real de EEUU e Israel, portencias nucleares ambas y dirigidas por gobiernos que defienden el uso de la fuerza militar (incluídas las armas nucleares) para imponer sus objetivos.

3. EEUU pretende rediseñar el mapa de Oriente Medio, para lo cual es necesario forzar un cambio de régimen en varios países… Irak ya “cambió”. Siria e Irán son los siguientes.

Y para completar esta primera intervención citamos a Augusto Zamora, profesor de Derecho Internacional Público y Relaciones Internacionales en la Universidad Autónoma de Madrid, que publicó en el diario El Mundo (19.05.2005) una opinión diferente y que no ha perdido ni pizca de actualidad. Titulaba su comentario “LAS ARMAS NUCLEARES Y LA SEGURIDAD INTERNACIONAL” y decía así:

“La decisión de Irán de continuar desarrollando tecnología nuclear para fines, según afirma, estrictamente pacíficos, junto a la noticia no confirmada de que Corea del Norte posee varias bombas nucleares ha dado lugar a duras advertencias de EEUU, la UE y la OTAN (que son lo mismo) a estos países. Arguyen que el desarrollo de este tipo de armas amenaza la paz y la seguridad internacionales y que, por tal motivo, pueden verse obligados a tomar medidas, incluso armadas.

La tensión se centra en Irán, pues Corea del Norte, con el apoyo chino, se mueve a otro nivel desde su posición de potencia nuclear. La situación plantea cuestiones que los gobiernos occidentales pasan deliberadamente por alto, aplicando un obsceno doble rasero y tapando sus propias vergüenzas. Obvian, en primer término, la nueva realidad internacional impuesta tras la agresión y ocupación de Irak por EEUU y una cohorte de Estados cómplices.

Este crimen destrozó el orden jurídico mundial e hizo evidente que un país mal armado puede ser atacado, invadido y ocupado, pisoteando a la ONU y contra una vasta mayoría de países. Todavía peor es que, dos años después, una multitud de gobiernos respalde esta guerra criminal, prestando apoyo político, militar y económico al agresor.
El atropello sufrido por Irak ha dejado varias enseñanzas. La primera, que el país fue atacado porque no tenía medios para defenderse. Dicho más claramente, la guerra se dio porque los agresores sabían con certeza absoluta que Irak no poseía armas de destrucción masiva y que, tras 10 años de embargo, su armamento era obsoleto y su cansado Ejército ofrecería escasa resistencia. Pudo comprobarlo el mundo entero, en directo y a color, como si fuera una serie de Hollywood.

La segunda enseñanza es la nueva vigencia de la máxima romana si quieres la paz, prepárate para la guerra. En el objetivo de EEUU desde hace años, Irán y Corea del Norte han fortalecido su capacidad militar y aceleran cuanto pueden su desarrollo científico-técnico, con un doble fin. Por una parte, dotarse de armas que puedan provocar terribles daños a un potencial agresor e impedir así la fácil conquista del país. Por otra, que su poder militar desempeñe un papel disuasivo, obligando a recapacitar al adversario haciéndole ver el altísimo coste que tendría una agresión armada.

El otro punto que olvidan mencionar son las ingentes inversiones que EEUU y otras potencias nucleares vienen haciendo para construir nuevas armas atómicas más sofisticadas y devastadoras. En 2004, el Congreso de EEUU destinó 6.500 millones de dólares a programas nucleares, cantidad que duplicó la aprobada en 1995. De esa cifra, 15 millones son para desarrollar un sistema de penetración del subsuelo denominado robust nuclear earth penetrator (RNEP), para detonar una carga nuclear no mayor de cinco kilotones en objetivos subterráneos de países enemigos.

La RNEP es parte de un plan para construir mini nukes, mini bombas nucleares inferiores a 15 kilotones, dirigidas a destruir los 1.400 objetivos estratégicos que EEUU calcula en el mundo. Una bomba de un kilotón, explosionada a 15 metros de profundidad, arrasaría todo en un kilómetro a la redonda y mataría a casi todos sus habitantes, según Physicians for Social Responsibility. Los sobrevivientes serían irradiados por miles de rems con resultado fatal. Este tipo de bombas está pensado para países como Irán y es absurdo pensar que Irán no reaccione.

Las nuevas armas, además de socavar el Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP), confirman la política agresiva de EEUU, aprobada en el documento sobre Estrategia Nacional donde se establece una Doctrina de Derecho Preferente que autoriza el uso preventivo de armas nucleares contra presuntos enemigos. Conviene no olvidar que EEUU es el único país que ha empleado el arma nuclear y que, al menos en dos ocasiones, estudió la posibilidad de usarlas de nuevo, en Corea, en 1950 y contra Vietnam, en los años 70.

Sería aventurero e irresponsable soslayar las legítimas preocupaciones de seguridad que asisten a Irán y Corea del Norte, dos países amenazados y que hacen frontera con otros dos grandes Estados nucleares, Rusia y China, con los que tienen relaciones privilegiadas y estratégicas. Irán es la esperanza energética de China y, con Corea del Norte, una limes ante el militarismo rampante de EEUU, respecto del cual ni la ONU ni la UE pueden dar ninguna garantía fiable.

EEUU tiene difícil atacar Corea del Norte, que suma a su poder nuclear la protección de China. Irán, en cambio, esta menos seguro y no puede negársele su derecho inalienable a la defensa y conservación. Que EEUU respete a Irán depende no de la UE ni de la ONU, sino de la propia capacidad de defensa iraní. Irak fue agredido por no poseer armas. Cuanto más débil militarmente sea Irán, mayor será la tentación de atacarle. Irán y EEUU lo saben. Lo sabemos todos.”

Como habréis comprobado, la opinión del profesor no tiene desperdicio y sí mucho mérito dada la opinión más generalizada sobre este explosivo asunto.

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